Last night on Earth

El futuro se muestra ante nosotros lleno de promesas y esperanza. El fin del mundo no representa un mayor obstaculo pues dónde la humanidad ve un obstaculo nosotros vemos una oportunidad. La oportunidad de pasar las tardes sentados en un sillon rojo viendo como el mundo se derrite está a dos veranos de distancia.

El tiempo es relativo, por eso el tiempo que pasamos juntos se siente como poco y el tiempo que esperamos para vernos se ve como demasiado. Planear es divertido y por eso hablamos de un sillón rojo, un retrete ahorrador de agua, focos fluorescentes y palillos chinos. Yo estoy convencido de que todo eso es posible y que el mundo se va a caer a pedazos a nuestro alrededor, pero en fin, somos dos contra el mundo.

No se si el mundo realmente se vaya a acabar en 2012 pero espero que eso sirva de pretexto para seguir haciendo planes y poco a poco ir cumpliendo más operaciones secretas que nos hagan vivir cosas juntos y no porque yo haya vivido mucho significa que no quiera vivir más, o volver a vivir de nuevo. Siempre hay un momento para todo y para volver a empezar.

Si el mundo se acaba y estamos juntos, todo habrá valido la pena.